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Día Internacional del Yoga 2026: sistema nervioso, mindfulness y salud femenina

20 jun
6 min de lectura

Actualizado: 22 jun

Cada 21 de junio se celebra el Día Internacional del Yoga. Y sí, hay miles de posts hablando de posturas y de flexibilidad. Este no va de eso.


Esto va de algo más importante: de por qué tantas mujeres sienten que necesitan parar, de lo que le pasa a tu sistema nervioso cuando lo haces, y de cómo cualquier práctica de movimiento consciente o respiración puede cambiar cómo te sientes, aunque nunca hayas pisado una esterilla en tu vida.

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Yoga matutino
Yoga matutino

Un poco de contexto


El yoga lleva más de 5.000 años por aquí. Nació en la India como una práctica espiritual, y durante siglos fue cosa de hombres y de élites. Llegó a Occidente en el siglo XX, y algo curioso pasó: fueron las mujeres quienes lo adoptaron de forma masiva. Hoy, aproximadamente el 72% de las personas que practican yoga son mujeres.


Eso no es un dato sin más. Es una señal de algo.


Por qué lo practicamos más las mujeres


No es porque seamos más espirituales ni más flexibles. Es porque cargamos con una mochila de estrés que, muchas veces, el cuerpo acaba pagando.

La doble jornada, la presión de rendir en todos los frentes, los cambios hormonales del ciclo menstrual, el perfeccionismo que tantas hemos interiorizado desde pequeñas... todo eso mantiene el sistema nervioso en alerta constante. El cuerpo lleva meses (o años) en modo "hay peligro", aunque por fuera todo "esté bien".


Y cuando llevas tiempo así, aparecen las señales: duermes mal, te cuesta desconectar aunque estés quieta, te irritas por cosas pequeñas, te sientes agotada pero con la cabeza a mil.


El yoga, el movimiento consciente, la respiración... estas prácticas funcionan porque actúan directamente sobre ese sistema nervioso que lleva demasiado tiempo encendido.


Lo que pasa en tu cuerpo cuando practicas


Hay un nervio que se llama nervio vago. Es el gran regulador del sistema nervioso parasimpático, el que le dice a tu cuerpo: "ya puedes relajarte, aquí estás segura".


Cuando respiramos de forma consciente, cuando movemos el cuerpo con atención, cuando hacemos una pausa real en lugar de una pausa de móvil, estamos activando ese nervio. Y eso tiene efectos físicos medibles: baja el cortisol (la hormona del estrés), baja la frecuencia cardíaca, mejora la digestión, mejora el sueño.


El Dr. Stephen Porges, que desarrolló la Teoría Polivagal, lleva décadas explicando que el estado en el que mejor funcionamos (el que nos permite pensar con claridad, conectar con los demás y sentirnos en paz) es al que estas prácticas nos ayudan a volver.


No es magia. Es fisiología.


Movimiento, respiración y atención: los tres pilares que comparten todas estas prácticas


Meditación matutina
Andrea en la meditación matutina

Tanto el yoga como el pilates, la danza consciente, el yoga somático o cualquier práctica de movimiento con atención plena tienen algo en común: te piden que estés presente.


Movimiento consciente: No se trata de hacer las posturas perfectas ni de aguantar más que la de al lado. Se trata de notar. ¿Dónde tengo tensión? ¿Cómo respiro cuando me muevo? Esa conciencia corporal, que parece pequeña, es una herramienta enorme para la regulación emocional.


Respiración consciente: La respiración es el único proceso automático del cuerpo que también podemos controlar. Y eso es oro. Tres minutos de respiración abdominal profunda pueden cambiar tu estado nervioso de forma inmediata. No hace falta más.


Atención plena (mindfulness): La mente pasa casi la mitad del tiempo pensando en algo diferente a lo que estamos haciendo, según una investigación de Harvard. Y ese vagar mental está directamente relacionado con el estrés y el malestar. Aprender a estar donde estás (aunque sea unos minutos) no es un lujo: es una necesidad real.


¿Y el pilates? ¿Y el running? ¿Y la natación?


Buena pregunta. Porque la clave no es el nombre de la práctica, sino la intención con la que la haces.


El pilates trabaja mucho con la respiración y la conexión con el cuerpo, especialmente la zona del core y la postura. Cuando se hace con conciencia, tiene efectos muy similares al yoga en términos de regulación del sistema nervioso. La diferencia es que el pilates suele ser más estructurado y menos vinculado a la meditación.


El running, el senderismo o nadar también pueden ser prácticas de mindfulness si las haces sin auriculares, notando el cuerpo, el entorno, la respiración. El movimiento rítmico, sostenido, tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso que está muy bien documentado.


Lo que suele no funcionar es el ejercicio usado como válvula de escape sin más (el "reviento en el gym para no pensar"), porque no le da al sistema nervioso lo que necesita para regularse de verdad. Cansa el cuerpo pero no descansa la mente.


¿Esto es para todo el mundo?


No, y está bien decirlo.


Hay personas que en una clase de yoga se disocian, sienten angustia o simplemente no conectan con ese formato. Puede ser por historia personal, por el tipo de cuerpo, por la lesión de turno o simplemente porque no es lo suyo. Y eso no significa que no puedan beneficiarse de estas prácticas.


Hay alternativas que comparten los mismos principios con un formato diferente:


  • Yoga somático — más lento, más suave, más orientado a sentir que a hacer. Ideal si el yoga "tradicional" se te hace muy intenso o muy exigente físicamente.


    Una app que me gusta especialmente para esto es Yoga Go. Tiene programas de yoga somático, yoga en silla, pilates en pared y estiramientos, todos guiados en vídeo y pensados para hacerlos en casa sin equipamiento. Puedes personalizar la duración, el nivel y el foco. Perfecta si quieres empezar desde cero sin agobios. En inglés y en español.


→ Descárgala aquí:


  • Meditación guiada — si el movimiento no es lo tuyo ahora mismo, la meditación guiada es un punto de entrada increíble. Sin posturas, sin esterilla, sin saber nada. Solo escuchar y respirar.

    Para esto te recomiendo Headspace: tiene meditaciones guiadas desde 3 minutos, ejercicios de respiración, herramientas para el estrés y el sueño, y un estilo muy accesible para quienes empiezan. Disponible en español.


→ Descárgala aquí:


  • Respiraciones conscientes — esto no necesita app ni esterilla. Cinco minutos de respiración abdominal lenta (inhala 4 tiempos, exhala 6-8) antes de empezar el día, antes de una reunión difícil o cuando notes que estás en modo supervivencia. Funciona, y la ciencia lo respalda.


    La clave es encontrar la práctica que a ti te regula. No la que está de moda, no la que hace tu amiga. La que hace que tu cuerpo diga "aquí estoy segura".


Vivir el momento: eso que suena a cliché pero no lo es


Jon Kabat-Zinn, que lleva décadas integrando el mindfulness en contextos clínicos, lo define como "prestar atención a propósito, en el momento presente y sin juzgar". Muy sencillo de decir, muy difícil de hacer cuando llevamos años entrenando la mente para hacer tres cosas a la vez.


Cultivar la presencia es una habilidad. Se entrena. Y los beneficios no son solo para los ratos de práctica: empiezan a filtrarse en el resto del día.


Menos reactividad. Más claridad. Más capacidad de elegir cómo respondes en vez de reaccionar en automático.


La invitación de este 21 de junio


No necesitas apuntarte a nada ni comprar nada. Puedes empezar hoy mismo con cinco minutos de respiración consciente o una caminata sin móvil.


Pero si sientes que ya has probado cosas sueltas y quieres algo más personalizado —algo que tenga en cuenta tu cuerpo, tu ciclo, tu historia y tu forma de estresarte— eso es exactamente lo que trabajamos en Espacio Aribau.


Tengo sesiones individuales de movimiento corporal consciente + respiraciones, basadas en el método MBSR (Mindfulness-Based Stress Reduction), pensadas para mujeres que llevan demasiado tiempo funcionando en modo alerta y quieren aprender a regularse desde dentro, no desde el parche.


Son sesiones personalizadas, online, y adaptadas a ti. Sin posturas imposibles ni exigencias. Solo presencia, cuerpo y respiración. Reserva tu sesión individual de mindfulness aquí


Porque el bienestar no empieza cuando te organizas mejor o cuando por fin tienes tiempo. Empieza cuando decides que tú también mereces atención.



Este espacio está hecho para ti, para que recuerdes que cada momento cuenta. Que detenerte, respirar y mirar con atención es regalarte paz.



Nos vemos en la próxima entrada. 💚

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